Zetralogía Zombie - RE-Z-URRECCIÓN
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Relato en cuatro partes de como la aparición de un extraño virus purificó un sistema capitalista salvaje, complicó un poco patinar en El Retiro, y extrañamente todo ello llevó a la redención mundial.

Claves de utilidad para sobrevivir en un entorno hostil debido a un ataque zombi: lo que nunca te enseñarán en una clase de patinaje en Impulso Urbano.

 Capitulos anteriores:  Cap. 1  NACIMIENTO de una no-era      Cap. 2 VIDA más allá de la no vida   Cap. 3 MUERTE ese viejo concepto pasado de moda

 

CAPÍTULO 4: RE-Z-URRECCIÓN

[Nuevo vocablo aceptado por la RAE en 2020, junto con "frikerío", "mascachapas" y "liapardas"].
Lo que hay tras la no-vida.

 4.1.Skyline2

"Blllzzzrrrzzz... Zzzzrrrrrr..." Un zumbido eléctrico sacudió sus tímpanos a la par que su cuerpo se curvaba espasmódicamente y se volvía a relajar. Calor. Frío. Luz. Un doloroso abanico de sensaciones estalló en su consciencia. Una voz cruzó como una cuchilla a través de su mente: "¡Bienvenido al Futuro!"

 

Ante él se erguía un gafotas de bata blanca, guantes de látex y sonrisa sardónica. Por su semblante de complacencia daba la sensación de poder ser el tipo de persona que, o bien acababa de salvarte la vida, o bien se disponía a realizarte una exploración rectal. El conjunto total estaba adornado por abundantes destellos de tonos metálicos y dorados que no hacían más que añadir un componente irreal y una creciente sensación de mareo.

 

4.2.Dr.Nutez

 

"¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?" Preguntó el confundido sujeto. "Estás en el año 2984", respondió el individuo de las gafas. "Verás, una reciente expedición arqueológica te encontró aferrado a un extraño p-book (physical-book, término que designa ciertos obsoletos artefactos de la prehistoria), del que nos deshicimos de inmediato al ser un objeto bastante inservible. Tu cuerpo se encontraba casi totalmente contaminado por el virus Z y de hecho, fueron necesarios varios palancazos en la cabeza para disuadirte de que no te merendaras al becario de la expedición. Sin embargo, a pesar de que prácticamente todos tus tejidos estaban contaminados por el virus, un circuito neurológico quedó intacto por causas aún que no podemos explicar. Utilizando nuestra tecnología de ideoplasmación, el único pensamiento que conseguimos registrar en este circuito era algo así como "[brrumMBRR. Tú Y yO sErEmOs uNo pOr La eTeRnidAd. BRRUmmbrr]". Totalmente incomprensible. Pero gracias a estas pocas células sanas pudimos obtener un mapa de tu ADN original casi intacto en un 80%. Los pocos genes que faltaban los reconstruimos a partir de los registros genéticos de Engraulis encrasicolus, otra especie extinta en una época contemporánea tuya. Incidentalmente, ahora puedes respirar bajo el agua salada."

 

"Por cierto, encargamos al becario que se deshiciera del p-book, pero aún no ha vuelto..."

 

El recién resucitado no daba crédito y preguntó incrédulo "Pero... En mi época sufrimos un ataque zombi ¿qué sucedió?"

 

El individuo del futuro respondió: "El virus Z fue controlado una vez alguien comprobó que, si tras sufrir una mordedura zombi el miembro afectado se extirpaba rápidamente, en ocasiones el virus no tenía tiempo de propagarse al resto del organismo. El miembro cortado se sustituía por una prótesis y santas pascuas. Así pues, en lugar de emplear un tiempo y recursos no disponibles, ni rentables para los laboratorios, en intentar desarrollar una vacuna, la solución planetaria consistió en cortar los miembros más expuestos y sustituirlos por prótesis de titanio para que los zombis se dieran, casi literalmente, con un canto en los dientes. En breve plazo las prótesis mejoraron gracias a los avances ya desarrollados por tecnologías y aplicaciones hardware derivadas de las consolas de juegos y la industria del porno. Una afortunada observación condujo a la conclusión de que el poder desplazarse sobre ruedas favorecía el alejarse más rápidamente ante un ataque zombi, aumentando así la esperanza de vida. De ahí que todas las actuales prótesis podales cuenten con ruedas de serie y todos nos desplacemos sobre ellas. Como era previsible, los beneficios de la industria de prótesis subieron como la espuma lo que provocó a su vez costes reducidos en la producción y más oferta, avances significativos que permitieron incorporar tecnología WhatsApp (TM) de serie en las prótesis, y un efecto de realimentación en la demanda. Eventualmente casi nadie pasada la edad adulta conserva ya una pieza orgánica original (ya no hay ancianos, sino que a esa edad una persona es un completo cyborg). De hecho comer, beber y otras necesidades fisiológicas se siguen realizando simplemente por la presión social debida a la inercia de las tradiciones. Como bien es sabido la tecnología siempre va a años luz de distancia de la moral y la sociedad."

 

"Otras causas contribuyeron a exterminar la amenaza zombi. Toda la vegetación y zonas naturales fueron convenientemente arrasadas y sepultadas bajo una utilitaria capa de asfalto por varias razones: se privaba de escondrijos a posibles zombificados al acecho, así como a otras molestas especies que siempre habían utilizado la foresta como excusa para evitar su contribución como materia prima en la industria alimentaria; se facilitaba el desplazamiento sobre deslizadores podales; se aumentaba así el aparcamiento barato y ampliamente disponible y, finalmente... La humanidad conseguía deshacerse de toda esa porquería verde y enredadiza que ya no era útil para generar oxígeno, ya que las nuevas unidades energéticas cyborg no lo necesitan."

 

"A partir de ahora eres libre. Te implantaremos un chip que te asesorará en tus tareas durante los períodos en los que tengas un empleo y te acreditará el legítimo suministro de drogas legales en los períodos de ocio. En los períodos en los que no tengas empleo serás convenientemente criogenizado para evitar el despilfarro de preciados recursos. Si en algún momento tu conducta es motivo de alboroto las drogas te serán implantadas por imperativo legal y luego se te criogenizará, de forma preventiva. ¿Tienes alguna pregunta?"

 

"Sí", respondió el viajero del pasado. "Si las prótesis son tan buenas, ¿cómo es que usted lleva gafas?"

 

"Cuestión de elegancia", replicó el otro.

 

4.3.El libro perdidoLos días siguientes el superviviente deambuló meditabundo y solitario. Parecía que la humanidad había conseguido deshacerse de la amenaza zombi y finalmente había devenido en algo mejor... O diferente. Todo el mundo estaba contento con sus gadgets protésicos y los pocos inadaptados que rehusaban los implantes eran convenientemente encerrados, relegados al ostracismo y extirpados de la sociedad para que no contagiasen su locura. Sin embargo algo en su interior protestaba a gritos que él no encajaba allí. El superviviente se inclinó con talante sombrío sobre la barandilla del puente, miró hacia abajo y observó los aeroeslizadores que pasaban, los holopaneles publicitarios, los niños que se dirigían al colegio en sus jet-packs, y los 300 metros que le separaban del difuso fondo...

 

Al día siguiente se levantó con una extraña fiebre. Sin objetivo todavía claro, con temblorosas ruedas bajo las extremidades podales que le habían implantado se dirigió a la plaza central, donde todo el mundo se reunía las tardes soleadas. Allí sacó una pequeña llave allen y aflojó unos pequeños tornillitos en sus extremidades inferiores.

 

Se había quitado las ruedas.

 

Y estaba de pie. Y... Caminaba. La multitud lanzaba exclamaciones y los ojos de la gente se desorbitaban por la incredulidad.

 

Extendió los brazos al sol y se quedó así un rato. Mientras tanto, a su alrededor se había formado un corrillo de individuos desconcertados, perplejos, divertidos y avergonzados por la obscenidad cometida por el extraño que había osado desnudarse de unos elementos tan íntimos en público. Alguien puso música. El superviviente recordó algo en ese momento y decidió algo realmente osado: rememorando sus antiguas lecciones de claqué, deleitó a la audiencia con unos pasos de baile como nunca se habían visto desde hacía siglos. La sorpresa e incredulidad se generalizaron. En breve, múltiples seguidores se lanzaron a deshacerse de sus ruedas e intentaban imitarlo, si bien conseguían permanecer ineptamente en pie por pocos segundos. Caminar, correr, saltar, tocar el piano... Cuantas cosas nuevas y difíciles por aprender a hacer con las metálicas extensiones podales desnudas, que ahora emitían un dulce "Click-click-click, click-click-click" al danzar saltarinas sobre el asfalto.

 

Lo que había comenzado como un acto puntual de expresión personal y rebeldía pronto se convirtió en una ola social de dimensión planetaria. La gente comenzó a quitarse las ruedas a hurtadillas y a caminar secretamente, para después hacerlo al descubierto, celebrar incluso paseos multitudinarios, luego carreras populares y hasta maratones. Entonces un mesías apareció. Y profetizó una vuelta a los orígenes donde las extensiones podales desnudas debían caminar por la divina Madre Tierra y no el mundanal y pecaminoso asfalto. Este fue retirado en numerosas áreas y éstas fueron germinadas con las semillas que quedaban en los museos, de forma que la Tierra volvió a reverdecer. Con el tiempo, aquellos impíos que no renegaron de las diabólicas ruedas fueron perseguidos y quemados como herejes: el mundo volvía a sus correcto y natural modo de funcionamiento. Y todo gracias a un visionario que había nacido en el seno de la más baja casta de los consumidores, crecido como patinador, fue afectado por un terrible virus y, finalmente, había conseguido regresar de entre los no-muertos con el temple y la sublimación de espíritu que solo pueden alcanzar aquellos que han descendido a las oscuras y sucias profundidades del abismo y vuelven para contarlo... Tras una conveniente ducha.