Zetralogía Zombie - VIDA más allá de la no vida
Zetralogía Zombie - VIDA más allá de la no vida 5.0 out of 5 based on 6 votes.

Relato en cuatro partes de como la aparición de un extraño virus purificó un sistema capitalista salvaje, complicó un poco patinar en El Retiro, y extrañamente todo ello llevó a la redención mundial.

Claves de utilidad para sobrevivir en un entorno hostil debido a un ataque zombi: lo que nunca te enseñarán en una clase de patinaje en Impulso Urbano.

 

Capitulos anteriores. Cap. 1  NACIMIENTO de una no-era

CAPÍTULO 2: VIDA más allá de la no vida.

Un mundo que cuando funciona te persigue. Cuando no funciona también. ¿Implacabilidad cósmica o simplemente paranoia?

 2.1.Puerta2

"¡De prisa, van a cerrar!" gritó uno de los patinadores.

 

"ÑEEeeee-KLAK". La puerta se cerró. Y lo hizo con un retumbante lamento y el amargo aplomo que le concedían largos años de dejar encerrados en El Retiro a noctívagos incorregibles. En el lenguaje de las puertas graves, estrictas y revestidas de la austera pátina negra del rigor institucional, ese sonido vendría a decir, con matices metálicos, "Ya os lo advertí al entrar..."

 Para seguir leyendo pincha en "Leer mas..."

 

2.2.GuardasPero no eran menos tétricas que el aullido de la puerta, las sordas e inhumanas risas que se percibían desde detrás de sus altas rejas. Desde allí, dos guardas se felicitaban con el maligno regocijo de los no-muertos tras haber echado la llave y cerrado. Durante muchos años en vida habían seguido escrupulosamente el mismo ritual, anticipándose a los patinadores rezagados, y cerrando después las puertas en sus narices con la tranquilidad y satisfacción del trabajo bien hecho. Ahora, en su estado actual de zombificación, el comportamiento de su vida pasada había quedado grabado a fuego en su AZN, de forma que eran capaz de repetirlo con optimizada eficiencia. Como colofón, en una de esas escasas ocasiones en las que una mente viva (o no) recibe una luminosa inspiración, uno de los guardas tomó la pesada llave de la puerta... Y se la tragó con complacencia. Su desgraciada alma zombi se congratuló por ello.

 

Todo esto había sido observado con desasosiego por los patinadores mientras se acercaban a la ahora bloqueada salida, y en sus corazones empezaba a hacer mella el desánimo ante la dificultad. Venían huyendo de una horda de muertos vivientes que les pisaba los talones y se había cerrado su escapatoria inmediata. Pero en uno de ellos anidaba una indomable voluntad de superación. Había bajado escaleras untadas con jaboncillo y había hecho conos sobre las oscilantes barcas del lago. ¡No se iba a amedrentar por una puerta inmóvil! Así que cogió carrerilla. "¡Cuidado, aún no tienes la chapita roja!", pudo oír mientras saltaba como un cohete hacia el inmenso negro cielo de la noche. Fue una lástima que justo ese día se hubiera puesto sus viejas, limadas y empequeñecidas ruedas para no desgastar sus flamantes Fatter, porque eso le hizo saltar dos milímetros menos...

 

"CRUNCH", su cabeza quedó ensartada en las afiladas rejas como una aceituna sin hueso en una banderilla.

 

"Ay, si hubiera llevado casco..." Sus compañeros quedaron boquiabiertos ante la fatalidad. Pero el alma de un patinador está endurecida por la constante amenaza de los peligros externos, y las bajas entre el mundo patinero no son infrecuentes. Así pues se concedieron el tiempo apropiado para dispensar sus respetos al infortunado. 0,3 segundos fue suficiente. Con ésto el grupo volvió a recuperar su habitual compostura y actitud positiva:

 

2.5.Requiem for the Old Glory"¡Vamos a morir sin remedio!" dijo uno. "Sí, pero al menos no en los próximos cinco minutos" se pronunció el mayor de todos. "Estamos al lado de la antigua Casa de Fieras de 1770 [citation needed]. Dice la leyenda que unos antiguos túneles conectan desde allí con el exterior" Con estas palabras hablaba un licenciado en Historia, cubierto con la autoridad que le confería un casco romano que recibió cuando aún no estaban descatalogados, y elegantemente tuneado con una pegatina de "No Fear". Era bueno que el colectivo de los patinadores estuviera formado por una representación tan multidisciplinar.

 

De entre todas las leyendas que circulan por Internet, hay una que causa escalofríos en todo aquel con redaños a calzarse unas ruedas, por la pequeña posibilidad de que resultase cierta. Se dice que El Retiro está cruzado por una intrincada red de túneles: es el Infra-Retiro, lugar formado por la misma substancia que el Limbo, que es el espacio que existe entre las dimensiones de lo real y de los sueños, pero con la diferencia de que el Infra-Retiro hace de nexo de unión entre lo real y la pesadilla. El Infra-Retiro es la morada de seres como los implacables Patinadores Malditos: abyectos desgraciados, escoria, expulsados de la comunidad patinadora y relegados a vivir en el submundo por complacerse en obscenas prácticas tales como empujar a compadres patinadores por las escaleras, aflojarles las ruedas cuando se encuentran distraídos, o no pagar las cervezas de después. Puajjj.

 

"Debe ser por aquí" Tras atravesar las imponentes columnas rematadas por adustos leones de la Casa de Fieras, y saltar Los Tres Peldaños legendarios, los patinadores se dirigieron por intuición al antiguo Foso de los monos. De un salto se zambulleron en sus oscuras profundidades. "Crak-Crak" sonaron los tobillos del historiador. "¡Oh, fatalidad!" Exclamó. "Ahora los zombis me atraparán sin remedio. Justo cuando estaba a punto de que me saliera el Crazy. Me queda tanto por aprender... Lástima que no sepamos como entrar a los túneles, porque al despuntar la Aurora de rosados dedos todos nos reencontraremos en el reino de Hades."

 2.3.Los Tres Peldanos legendarios2

Uno de los patinadores, presa de la consternación, se apoyó en la pared próxima. Sin darse cuenta, puso su mano sobre el colmillo del elefantito que decoraba el muro y éste cedió con un chirrido bajo su peso. Todos miraron asombrados como la pesada losa de una de las puertas del foso se abría, emitiendo el húmedo y pútrido olor de la salvación.

 

Segundos después el grupo se abría paso a través de la oscuridad de los túneles gracias a las maravillas de la tecnología LED. Sabían que los zombis no se verían obstaculizados en su persecución por la ausencia de luz, ya que no necesitan ojos para orientarse, pero afortunadamente se entretendrían un rato repasando lecciones de historia con el compañero que habían dejado atrás.

 

Y fue tras atravesar varios túneles, a la deriva de las corrientes telúricas, que el grupo se topó con un un espectáculo que cualquier mente cuerda negaría. En una amplia sala iluminada por amarillentas y mortecinas velas confeccionadas a base de grasa de rodamientos, una numerosa multitud de figuras oscuras, achaparradas y chepudas por la necesidad de patinar por los túneles se congregaba alrededor de un ominoso grimorio: eran los Patinadores Malditos que, tras verse sorprendidos entregados a sus malas artes, ahora se abalanzaban extendiendo sus afiladas garras hacia el grupo.

 

"¡Sagrado Peloto!" Alguien murmuró temblorosamente. Y cuando todo parecía perdido estas palabras obraron un milagroso efecto. Las chapitas con la figura del Peloto Patinador que llevaban los integrantes del acosado grupo empezaron a brillar, con un fulgor de pureza que repelía a los Malditos. "¡Apartaos engendros, en nombre del Peloto!" "¡Hermanos, tenéis que tener fe en el Peloto!" [...] [Pausa para mantener la tensión argumental] [...] Pero en aquellos infelices del grupo que no confiaban y que habían flirteado con otros falsos ídolos el fulgor era menor, y fueron víctima de los Patinadores Malditos, que los arrastraron hacia las tinieblas en un horrendo y agónico final...

 

Durante la confusión, uno de los patinadores pasó cerca del grimorio. "[brrumMBRR. Eh! PsSsst. Sí, AqUí. BRRUmmbrr]" Unas palabras con el peso y la cualidad sonora del deslizar de losas de piedra se introdujeron en su cerebro: era el propio libro quien se expresaba "[brrumMBRR. LlÉvAmE cOnTiGo. Te MoStRaRé la SaLiDa. BRRUmmbrr]". La desesperación del momento no daba lugar a más, así que sin pensarlo agarró el volumen, dribló a dos patinadores oscuros y se escabulló con sus compañeros. La misma técnica que sabiamente le había enseñado su abuelita para utilizar en el primer día de rebajas.

 2.6.Patinomicon2

Atravesando dimensiones irreales, los componentes que quedaban en el grupo fueron siguiendo las indicaciones del pesado volumen, lamentándose amargamente de que la tecnología ebook no hubiese llegado todavía al inframundo. Muy pocos quedaban ya del grupo inicial. Tras horas de huida extenuante, algunos, presa del hambre, optaron por ingerir ciertos hongos fosforescentes que crecían en las paredes de los túneles. Poco después fueron tragados por los ángulos interdimensionales al doblar por un pasadizo lateral, tras haber creído divisar una Luminosa y Sicodélica Dimensión.

 

Finalmente el grupo llegó a través de un estrecho agujero a un cubículo con el familiar aspecto del cuarto de baño de un bar. A pesar de la textura pegajosa de suelos y paredes, tenía una apariencia de extrema pulcritud en comparación con algunas de las sórdidas dimensiones que acababan de atravesar. El patinador que iba en cabeza abrió la puerta exterior gritando con excitación "¡Reconozco este lugar, estamos salvados!¡Yo diría que es...!"

 

El "100 Mordisquitos" (TM). Había sido toda una suerte llegar a un restaurante de tal prestigio tras sufrir tantas vicisitudes. Una de las preguntas que todo el mundo siempre había formulado en torno al lugar era cómo el 100 Mordisquitos era capaz de mantener los precios, e incluso lanzar nuevas ofertas, en medio de la última recesión económica. El más avispado del grupo miraba furtivamente la salida de los túneles que habían atravesado, pero trató de no hacer ningún tipo de asociación pretenciosa respecto a las materias primas de la cocina.

 

Pero una pregunta más acuciante en el momento actual era ¿Qué hacía allí toda esa gente mirándoles con caras mortalmente descompuestas?

 

Otra de la cual nadie quería obtener respuesta era ¿¡Qué demonios estaban comiendo!?

 

Y habían llegado justo en miércoles. El día de todo a un Euro.

Capitulo 3 - MUERTE ese viejo concepto pasado de moda